Desde mi ventana VII

Desde hace bastante tiempo llevo observando que los grandes supermercados, lentamente, pero sin pausa, van subiendo los precios de los alimentos con nocturnidad y alevosía y que, según la OCU, los precios de las marcas varias las han subido un 5% de media y las marcas blancas un 3,1%, y además, algunos supermercados dejan de vender las mascas varias para forzar a los clientes a comprar su marca blanca porque es en ellas donde más margen de beneficios tienen, como por ejemplo Mercadona, y según otro informe presentado por los informativos de la 6ª tv, -Los beneficios empresariales han subido 3% y el poder adquisitivo de los ciudadanos ha bajado un 5.6%.-
Para más inri, los grandes supermercados, con el afán de obtener más beneficios en menos tiempo, compran determinados géneros en Francia, Marruecos, Argentina, Israel, Panamá, etc., dejando nuestros productos a un lado y hundiendo a nuestros agricultores o forzándoles a cambiar o perder dinero, ya que no pueden competir en precios, y por lo que llevo observando, nosotros, los consumidores, parece que nos importa muy poco que esto ocurra.
Os acordáis que en tiempos de la peseta se decía “Nadie vende duros a cuatro pesetas” pues bien, en estos tiempos, no se puede rebajar el precio si no rebajas la calidad. Hace tiempo que tuve la oportunidad de tener en mis manos dos productos supuestamente iguales, unos de marca y el otro de marca blanca, pues bien, al comparar la composición del producto me di cuenta que la marca blanca estaba más cargada de grasas saturadas, ácidos grasos trans, potenciadores de sabor, colorantes, antioxidantes, conservantes, etc., que la marca original.
Yo pertenezco a una familia nada especial y las compras habituales del mes suelen ser más o menos las mismas mes a mes, pues bien, hoy, la compra en uno de los supermercados de Xàtiva, me ha costado 100 €, más que hace un año.